sábado, 25 de abril de 2020

Cortar la rama

Un día el rey llevó a su maestro de cetrería dos magníficas crías de halcón que le habían regalado. Con mucha ilusión, le dio órdenes para que los adiestrase para la caza.

Pasados unos meses, el instructor le entregó al rey un halcón perfectamente amaestrado, pero le comunicó que el otro era defectuoso y no conseguía aprender. No se había movido de la rama desde el día de su llegada; no cazaba y había que llevarle el alimento despiezado a la boca.

El rey llamó a todos lo sanadores del reino pero nadie pudo hacer volar al ave. Enrabietado, publicó un edicto ofreciendo una recompensa a cualquiera que fuese capaz de lograrlo.

A la mañana siguiente, desde la ventana de sus aposentos el rey vio volar grácilmente al halcón por los jardines del palacio.

- Traedme al autor de este milagro - pidió el rey.

Y, para su sorpresa, le pusieron delante a un sencillo campesino.

- ¿Cómo hiciste volar al halcón? ¿Empleaste alguna suerte de magia?

Intimidado, el hombre respondió.

- No fue difícil, majestad. Sólo corté la rama y el pájaro, antes de caer al suelo, comenzó a volar.

Ser feliz en Alaska, Rafael Santandreu

Esa cría de halcón a la que etiquetaron de defectuosa, sólo necesitaba un empujoncito, que le cortaran la rama, para poder volar. Quizás nosotros también debamos cortar algunas "ramas" para poder "volar".

viernes, 24 de abril de 2020

El caballero que no sabía pedir perdón

Érase una vez un despiadado caballero que durante toda su vida no había hecho otra cosa que sembrar la discordia, y causar dolor a cuantas personas habían osado cruzarse en su camino.

Un buen día, al levantarse, observó que le habían salido unas llagas purulentas y malolientes en la piel de todo su cuerpo. A medida que pasaban los días, las úlceras iban creciendo y creciendo. Asustado, decidió acudir al lago azul, famoso por curar todo tipo de enfermedades.

Agotado por el viaje, bajó de su caballo y se sentó en la orilla del lago. De pronto, emergió de las aguas una hermosísima ninfa que le preguntó:

-Poderoso caballero ¿qué has venido a buscar aquí?

El gentilhombre respondió:

-Hace tiempo que vengo sufriendo de terribles heridas que invaden todo mi cuerpo.

La ninfa  le dijo:

-Báñate en el lago.

El hidalgo así lo hizo y, después de permanecer varios minutos en las frías aguas, salió. Y cuál fue su sorpresa, al comprobar que no había desaparecido ni una sola de sus llagas.

-¡Mira! -exclamó enfadado-: No he sanado.

El hada sin perder  la calma le dijo:

-Tus llagas son el fruto del odio que llevas en tu corazón. Tan sólo el bálsamo del perdón  puede curarte.

El aristócrata, enfurecido, montó de nuevo sobre su caballo y con premura se alejó de allí.

Pasó el tiempo y, un atardecer de verano, el caballero regresó de nuevo hasta el lago. La ninfa emergió nuevamente de las aguas y le preguntó:

-¿Qué has venido a buscar aquí?

El gentilhombre respondió:

-¿Es que no me reconoces?

El hada le observó con detenimiento durante unos minutos y le dijo:

-Han aumentado tanto las lesiones de tu piel que, de no ser por tu voz, jamás te hubiese reconocido.

El hidalgo, angustiado, exclamó:

-¡Ayúdame! Me he convertido en un monstruo repugnante, y sufro de terribles dolores.

La ninfa,  con voz serena, le respondió:

-Las úlceras son el fruto del odio que anida en tu corazón. Tan sólo el bálsamo del perdón puede sanarte. El dolor que sufres, no es otra cosa que tu propio arrepentimiento.

El hidalgo, cabizbajo, montó de nuevo sobre su caballo y se alejó del lugar.

Pasó el tiempo y, un amanecer, llegó hasta el lago un apuesto joven.

La mágica dama emergió de las transparentes aguas y le preguntó:

¿Qué has venido a buscar aquí?

El joven  respondió, a la vez que se dibujaba una gran sonrisa en sus labios:

-¿No me reconoces?   Yo, soy aquel caballero lleno de úlceras que vino hasta ti para pedirte ayuda. ¿Me recuerdas ahora?

El hada, sorprendida, exclamó:

-De no ser por tu voz, jamás te hubiese reconocido. Te has transformado en un joven muy apuesto, me entusiasma comprobar que estás completamente sano.

El gentilhombre prosiguió:

-Vengo a darte las gracias, hermosa dama. Puse en práctica tu sabio consejo, y fui a pedir perdón a todos y cada uno de los seres humanos a los que un día hice daño. Por cada persona que me perdonaba de corazón, desaparecía una de mis llagas. Así, hasta curarme del todo.

La ninfa sonrió satisfecha.

-No tienes nada que agradecerme, lo has hecho todo tú solo. Yo tan sólo soy la voz de tu conciencia y el lago, el espejo donde veías  reflejado tu interior. A partir de ahora, dedícate a hacer el bien y a amar a tus semejantes y, cuando quieras hablar conmigo, tan sólo tendrás que escuchar la voz de tu corazón.

martes, 21 de abril de 2020

El escorpión y la rana

Érase un escorpión detenido frente al cauce de un río. Estaba ansioso por cruzarlo pues se dirigía al baile anual de los escorpiones. Un rayo de esperanza iluminó  su mente cuando vio una rana flotando sobre las aguas, encima de una gran hoja de roble.

- Amiga - dijo -, ¿puedes ayudarme a cruzar? Si me llevas en tu espalda, será sólo cuestión de un par de saltos.

- ¡¿Qué?! ¡Todavía no me he vuelto loca! Tú eres un escorpión. Si te subo, me picarás con tu mortal aguijón.

- ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre? Si lo hiciese, morirías y nos hundiríamos los dos.

La rana, después de pensarlo un poco, accedió. El escorpión parecía un tío majo. Así que dejó que se posase sobre su resbaladiza espalda y empezaron a cruzar el río.

Cuando llegaron a la mitad del trayecto, en una zona turbulenta, el escorpión se puso todo rojo, alzó su aguijón y después se lo clavó a la rana, bien hondo.

La rana sintió cómo el veneno penetraba por sus venas y se le iban las fuerzas. Sólo le quedaba un suspiro y quiso preguntar:

- ¿Por qué lo has hecho? ¡Nos vamos a hundir los dos!

El escorpión, nervioso ante su inminente muerte, respondió:

- ¡Maldición! ¡Porque ésa es mi naturaleza!

Ser feliz en Alaska, Rafael Santandreu

Todos cometemos errores, porque esa es nuestra naturaleza. Asumámoslo y permitámonos tener fallos, ¡somos humanos! Como decía Oscar Wilde "con las mejores intenciones se cometen los peores desastres".

sábado, 18 de abril de 2020

Cinta de correr

¿Conoces las cintas de correr, verdad?

Sí, esos aparatos que hay en los gimnasios con una banda que se mueve y hace que camines en el mismo sitio por horas. 

¿Sabías que inicialmente fue un instrumento de “rehabilitación” en las cárceles inglesas?

Allá por el año 1818, un hombre llamado William Cubitt las diseñó para hacer a los prisioneros más productivos: molían maíz mientras extraían agua. Consistía en una larga rueda de molino que un grupo de prisioneros empujaba, haciéndola girar. 

Sin embargo, se volvió un instrumento de tortura rápidamente para los criminales menos peligrosos (imagina lo que le sucedía a los que sí lo eran… de miedo).

La rotación misma de la rueda los obligaba a seguir moviéndose: quien dejaba de caminar, caía debajo de la rueda. 

En 1842 eran tan famosas, que casi todas las prisiones las tenían.

Uno de los prisioneros que tuvo la mala suerte de pasar por estas cintas de correr fue Oscar Wilde.

Pero para 1898 las prohibieron debido a que causaban demasiadas muertes entre los prisioneros y los británicos comenzaron a usar formas más humanas (se supone…) como la educación.

¿Y cómo llegó a los gimnasios?

Pues, en 1913, en Estados Unidos un inventor llamado CL Hagen solicitó la patente para un nuevo tipo de “máquina de entrenamiento”.

Y con los años fue evolucionando hasta la máquina que se usa actualmente.

¿Y esto qué tiene que ver contigo?

No sé. Quizá solo te parezca un dato curioso.

Quizá sientes que estás en el mismo lugar caminando sin llegar a ningún lado.

¿Qué hacer?

Empieza con pequeños cambios en tu vida, observa si te traen resultados positivos o negativos.

Afina en el proceso.

Los japoneses lo hicieron para las empresas que tenían, y después se empezó a usar en el desarrollo personal… y ha tenido gran éxito porque funciona.

Desear felicidad

Un religioso derviche y su discípulo se hallaban caminando por una tranquila carretera. A lo lejos, distinguieron una nube de polvo: un elegante carruaje tirado por cuatro caballos blancos venía a toda velocidad. A medida que se aproximaba, se dieron cuenta de que el vehículo no frenaba ni se apartaba del centro de la vía. En un minuto lo tuvieron encima, así que saltaron a una zanja. Cuando se levantaron, vieron cómo el carruaje se alejaba levantando más polvo, esta vez sobre sus ropas.

El discípulo pensó en lanzarles una maldición, pero antes de que pudiera hacerlo, el maestro se adelantó y dijo:

- ¡Que vuestra vida os colme de felicidad!

El joven, sorprendido, preguntó:

- ¿Por qué le deseáis felicidad a esa gentuza? ¡Por poco nos atropellan!

- ¿Piensas de veras que si fuesen felices irían por ahí molestando a los demás? - respondió sereno el maestro.


Ser feliz en Alaska, Rafael Santandreu

domingo, 12 de abril de 2020

El esclavo

¿Tú, de qué eres esclavo?

¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?,

¿de tus traumas de la infancia?,

¿de lo que alguien más decidió que fueras?,

¿de una relación que no te satisface?,

¿ de un trabajo que no disfrutas?,

¿de la rutina de tu vida? 

¡Ya libérate! ¡tira ya ese costal que llevas en la espalda.

En él guardas el resentimiento, el rencor y la culpa.

Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida.

Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez.

Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida.

La responsabilidad es toda tuya. Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado, depende solo de ti. 

¡Rompe ya las cadenas que tu mismo te has impuesto! 

A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes.

Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto.

Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, solo tú mismo. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, ya perdónate, sólo tú puedes lograrlo.

¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?,

¿Cuándo te queden unos minutos de vida?,

¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida?

El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre.

Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones.

Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas.

Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido: Su libertad.

Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas.

Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto. Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así podrás llenar tu vida de armonía.

Y por último:

¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida?

¿Que se arreglen todos tus problemas?,

¿Que se te quiten todos tus traumas?,

¿Que por fin alguien reconozca tu valía?,

¿Que llegue el amor de tu vida?,

¿Que regrese el que se fue?,

¿Que todo te salga como tú quieres?,

¿Que se acabe la crisis económica?,

¿Que te suceda un milagro?,

¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto?

¡Despierta!, ¡Despierta ya!

¡Esta es la vida!

La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuando tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este párrafo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita.

En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres!

No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, malhumorado o preocupado.

Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijitos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote:

“Estoy vivo, estoy vivo, estoy vivo”.

Yo sé que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles.

Tal vez, así es como se supone que sea.

Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla:

Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir cómo reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos.

Sé también que tú no eres perfecto, nadie lo es. Y sin embargo, millones de circunstancias se han reunido para que existas. Fuiste formado a partir de un diseño maravilloso y compartes con toda la humanidad sus virtudes y defectos. Así está escrito en tus genes, en los genes de todos los seres humanos que han existido y en todos los que existirán. 

Tus pasiones, tus miedos, tus heridas, tus debilidades, tus secretos y tu agresión, los compartes con todos tus hermanos.

¡Bienvenido a la raza humana!

Esos supuestos defectos son parte de tu libertad, parte de tu humanidad.

Si te preguntas …

¿Quién soy yo para decirte todo esto?

Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres.

Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida …

Tomado del libro: El Esclavo
Autor: Francisco J. Ángel Real

jueves, 9 de abril de 2020

La maleta

Un hombre murió. Al darse cuenta vio que se acercaba Dios y que llevaba una maleta consigo.

Y Dios le dijo:

- Bien hijo es hora de irnos.

El hombre asombrado preguntó:

- ¿Ya? ¿Tan pronto? Tenía muchos planes....

- Lo siento pero es el momento de tu partida.

- ¿Qué traes en la maleta? preguntó el hombre.

Y Dios le respondió,

- ¡¡¡Tus pertenencias!!!

- ¿¿Mis pertenencias?? ¿Traes mis cosas, mi ropa, mi dinero?

Dios le respondió:

- Eso nunca te perteneció, eran de la tierra.

- ¿Traes mis recuerdos?

- Esos nunca te pertenecieron, eran del tiempo.

- ¿Traes mis talentos?

- Esos no te pertenecieron, eran de las circunstancias.

- ¿Traes a mis amigos, a mis familiares?

- Lo siento , ellos nunca te pertenecieron, eran del camino.

- ¿Traes a mi mujer y a mis hijos?

- Ellos nunca te pertenecieron, eran de tu corazón.

- ¿Traes mi cuerpo?

- Nunca te perteneció, ese era del polvo.

- ¿Entonces traes mi alma?

- ¡No! Esa es mía.

Entonces el hombre lleno de miedo, le arrebató a Dios la maleta y al abrirla se dio cuenta que estaba vacía..... Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre dijo:

- ¿Nunca tuve nada?

- Así es, cada uno de los momentos que viviste fueron solo tuyos. ¡¡La vida es solo un momento!! ¡¡¡Un momento solo tuyo!!!

Por eso, mientras estés a tiempo, disfrútalo en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga.... ¡Vive el ahora! ¡¡Vive tu vida!! Y no te olvides de SER FELIZ, es lo único que realmente vale la pena! ¡Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí! ¡NO TE LLEVAS NADA!

Valora a quienes te valoran, no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.

Regala esta hermosa reflexión a todos los que quieras en este mundo y disfruta cada segundo que vivas. Eso es lo que te vas a llevar.