domingo, 11 de mayo de 2014

La fábula del puercoespín

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespín, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecerían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor humano.
 
De esta forma pudieron sobrevivir.
 
Moraleja:
 
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

lunes, 5 de mayo de 2014

Asnografía

Leo en un Diccionario: Asnografía, s. f. Se dice, irónicamente, por descripción del asno.
 
¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres! Irónicamente... ¿por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente... De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados...
 
Platero, que sin duda comprende, me mira fijamente con sus ojos lucientes, de una blanda dureza, en los que el sol brilla, pequeñito y chispeante en un breve y convexo firmamento verdinegro. ¡Ay! ¡Si su peluda cabezota idílica supera que yo le hago justicia, que yo soy mejor que esos hombres que escriben Diccionarios, casi tan bueno como él!
 
Y he puesto al margen del libro: Asnografía, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que escribe Diccionarios. 


Platero y yo, Juan Ramón Jiménez

viernes, 2 de mayo de 2014

Platero

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
 
Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: "¿Platero?", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
 
Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel...
 
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña...: pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paseo sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
 
- Tien' asero...
 
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.


Platero y yo, Juan Ramón Jiménez

domingo, 19 de enero de 2014

Facilitonia, el paraiso de las cosas fáciles

Facilitonia , el paraiso de las cosas faciles     
Contaba la leyenda que existía un país llamado Facilitonia donde todo era extremadamente fácil y sencillo.

Roberto y Laura, una pareja de aventureros, dedicó mucho tiempo a investigar sobre aquel lugar, y cuando creyeron saber dónde estaba fueron en su busca.

Vivieron mil aventuras y pasaron cientos de peligros; contemplaron lugares preciosos y conocieron animales nunca vistos. Y finalmente, encontraron Facilitonia.

Todo estaba en calma, como si allí se hubiera parado el tiempo. Les recibió quien parecía ser el único habitante de aquel lugar, un anciano hombrecillo de ojos tristes.

- Soy Puk, el condenado guardián de los durmientes - dijo con un lamento. Y ante la mirada extrañada de los viajeros, comenzó a contar su historia.

El anciano explicó cómo los facilitones, en su búsqueda por encontrar la más fácil de las vidas, una vida sin preocupaciones ni dificultades, habían construido una gran cámara, en la que todos dormían plácidamente y tenían todo lo que podían necesitar.

Sólo Puk habia sido elegido para una vida más dura y difícil, con la misión de cuidar del agradable sueño del resto de facilitones, mantener los aparatos y retirar a aquellos que fueran muriendo por la edad.

Todo aquello ocurrió muchos años atrás, y los pocos facilitones que quedaban, aquellos que como Puk eran muy jóvenes cuando iniciaron el sueño, eran ya bastante ancianos.

Los viajeros no podían creer lo que veían.
- ¿En serio sientes envidia del resto?
- ¡Pues claro!- respondió Puk- Mira qué vida tan sencilla y cómoda llevan. Yo, en cambio, tengo que buscar comida, sufrir calor y frío, reparar las averias, preocuparme por los durmientes y mil cosas más... ¡esto no es vida!

Los aventureros insistieron mucho en poder hablar con alguno de ellos, y con la excusa de que les hablara de su maravillosa existencia, convencieron a Puk para que despertara a uno de los durmientes.

El viejo protestó pero se dejó convencer, pues en el fondo él también quería escuchar lo felices que eran los facilitones.
 


Así, despertaron a un anciano. Pero cuando hablaron con él, resultó que sólo era un anciano en apariencia, pues hablaba y pensaba como un niño.

No sabía prácticamente nada, y sólo contaba lo bonitos que habían sido sus sueños.

Puk se sintió horrorizado, y despertó al resto de durmientes, sólo para comprobar que a todos les había ocurrido lo mismo.

Habían hecho tan pocas cosas en su vida, habían superado tan pocas dificultades, que apenas sabían hacer nada, y al verlos se dudaba de que hubieran llegado a estar vivos alguna vez.

Ninguno quiso volver a su plácido sueño, y el bueno de Puk, con gran paciencia, comenzó a enseñar a aquel grupo de viejos todas las cosas que se habían perdido.
Y se alegró enormemente de su suerte en el sorteo, de cada noche que protestó por sus tareas, de cada problema y dificultad que había superado, y de cada vez que no entendió algo y tuvo que probar cien veces hasta aprenderlo.

En resumen, de haber sido el único de todo su pueblo que había llegado a vivir de verdad.


Autor.. Pedro Pablo Sacristán

miércoles, 1 de enero de 2014

Juntos cambiaremos el mundo

Para empezar el año elijo esta canción de Brotes de Olivo.


Cuántas palabras, cuántos deseos,
cuántos esfuerzos por un mundo mejor.
Un mundo fiel al Evangelio
que está en la mente pero no en el corazón.

JUNTOS CAMBIAREMOS EL MUNDO ESTE AÑO
SI NOS UNIMOS, SI NOS AMAMOS,
SI A TODOS DAMOS LA PAZ. (BIS)

Un Cielo Nuevo ante nosotros
con hambre inmensa por poder alcanzar
el Mundo Nuevo de la Palabra
que haga presente la Nueva Humanidad.

JUNTOS CAMBIAREMOS...

Pasan los siglos, se pasa el tiempo
viendo que el hombre "no vive el Plan de Dios".
Hay que plantarse, ¡llega el momento!
en el que el Reino sea en todos su pasión.

JUNTOS CAMBIAREMOS...

Subiendo al Sur encontraremos
al Dios que cambia nuestro corazón;
sólo en el Sur comprenderemos
que nuestra vida traicionó su vocación.

JUNTOS CAMBIAREMOS...

martes, 31 de diciembre de 2013

Cumpleaños de Jesús

Como sabrás, hace poco fue mi cumpleaños. Todos los años se hace una gran fiesta en mi honor y pensaba que este año iba a suceder lo mismo.

En esos días, la gente hace muchas compras, hay anuncios en la radio, en la televisión, y en todas partes no se habla de otra cosa, sino de lo poco que falta para que llegue ese día.

La verdad: es agradable saber que, al menos un día del año, algunas personas piensan un poco en mí.

Como tú sabes, hace muchos años empezaron a festejar mi cumpleaños. Al principio, no parecían comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día, pocos saben para qué lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho, pero no sabe de qué se trata.

Pues bien, al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado y recuerdo también que había muchos regalos, ¿pero sabes una cosa? A mí ni siquiera me invitaron....

Yo era el invitado de honor y ni siquiera se acordaron de invitarme.

La fiesta era para mí y cuando llegó el gran día me dejaron afuera, me cerraron la puerta...y yo quería compartir la mesa con ellos.

La verdad, no me sorprendió, porque en los últimos años todos me cierran la puerta.
Como no me invitaron, se me ocurrió entrar sin hacer ruido y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose, lo estaban pasando en grande. Para colmo, llegó un viejo gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando jo-jo-jo-jo. Parecía que había bebido de más; se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo: "¡Santa Claus, Santa Claus..!" ¡Como si la fiesta fuese en su honor!

Llegaron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse. Yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara y ¿sabes? nadie me abrazó... De repente, todos empezaron a repartirse los regalos. Uno a uno los fueron abriendo, hasta que todos se abrieron. Me acerqué para ver si de casualidad había alguno para mí.

¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada?

Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta. Salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

Cada año que pasa es peor, la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las fiestas, y de mí nadie se acuerda. Todos se han olvidado que hace más de dos mil años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esa forma poder salvarte.

Hoy solo quiero que tú creas esto con todo tu corazón.

Voy a contarte algo. He pensado que, como muchos no me invitaron a su fiesta, voy a hacer la mía propia, una fiesta grandiosa como la que jamás nadie se imaginó, una fiesta espectacular.

Todavía estoy haciendo los últimos preparativos, por lo que este año estoy enviando muchas invitaciones y en este día, hay una invitación para tí. Sólo quiero que me digas si quieres asistir y te reservaré un lugar, y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados.

Prepárate porque, cuando todo esté listo, daré la gran fiesta.

Hasta pronto... tu amigo: Jesús

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El sueño de María

Tuve un sueño, José, y realmente no lo puedo comprender, pero creo que se trataba del nacimiento de nuestro hijo. La gente estaba haciendo preparativos con seis semanas de anticipación , decoraban las casas, compraban ropa nueva, salían de compras muchas veces y adquirían elaborados regalos. Era un tanto extraño, ya que los regalos no eran para nuestro hijo; los envolvían en vistosos papeles y los ataban con preciosos moños y todo lo colocaban debajo de un árbol. Sí, un árbol José.

Dentro de sus casas, esta gente había decorado el árbol y las ramas estaban llenas de adornos brillantes y había una figura en lo alto del árbol, me parecía que era un ángel, era realmente hermoso. Luego vi una mesa espléndidamente servida, con platillos deliciosos, y muchos vinos, todo se veía exquisito y todos estábamos invitados.

Toda la gente se veía feliz, sonriente y emocionada por los regalos que se intercambiaban unos a otros, pero, sabes José, no quedaba ningún regalo para nuestro hijo, me daba la impresión de que nadie lo conocía porque nunca mencionaron su nombre.

¿No te parece extraño que la gente trabaje y gaste tanto en preparativos para celebrar el cumpleaños de alguien a quien ni siquiera mencionan y que da la impresión de que no lo conocen?

Tuve la extraña sensación de que si nuestro hijo hubiera entrado a esos hogares para la celebración hubiera sido solamente un intruso.

Todo se veía tan hermoso y la gente se veía tan feliz... Pero yo sentía enormes deseos de llorar, porque nuestro hijo era ignorado por casi toda esa gente que lo celebraba.

¡Qué tristeza para Jesús, no ser deseado en su propia fiesta de cumpleaños!

Estoy contenta porque sólo fue un sueño, pero ¡qué terrible sería si esto se convirtiera en realidad!