sábado, 15 de septiembre de 2012

Perseguir la felicidad

Le dijo un cachorrillo al perro viejo:

- Aprendí en un curso de filosofía que la felicidad es el colmo de la vida y que se encuentra en mi rabo. Desde entonces me dedico a perseguir a mi cola; cuando consiga atraparla, tendré la felicidad y habré colmado mi vida.

El perro viejo contestó:

- Sí, yo también he reflexionado sobre eso mismo. Pero he notado que, cuando persigo mi rabo, doy vueltas y más vueltas y el rabo siempre se me escapa; pero en cambio, cuando continúo tranquilamente mi camino, el rabo me sigue.

En camino con Dios, Hedwig Lewis

sábado, 1 de septiembre de 2012

Tocar para uno mismo

Ángela Pontual asistía a una obra de teatro en Broadway, y salió para tomar un whisky en el descanso. La sala de espera estaba llena; la gente fumaba, conversaba, bebía. Un pianista tocaba. Nadie prestaba atención a la música. Ángela comenzó a beber y a mirar al músico. Él parecía aburrido, haciendo aquello por obligación, loco por que acabase el descanso.
 
Al tercer whisky, ya un poco bebida, se acercó al pianista.
 
- ¡Es usted un aburrido! ¿Por qué no toca sólo para usted? - vociferó.
 
El pianista la miró, sorprendido. Y, al instante, comenzó a tocar las piezas que le gustaría estar tocando. En poco tiempo, la sala de espera estaba en completo silencio.
 
Cuando el pianista acabó, todos aplaudieron con entusiasmo.
 
Paulo Coelho

jueves, 30 de agosto de 2012

La marioneta de trapo

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera.

Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.


JOHNNY WELCH

martes, 28 de agosto de 2012

El árbol de Navidad

La víspera de Navidad el viajero y su mujer hacían un balance del año que terminaba. Durante la comida en el único restaurante de un pueblo de los Pirineos, el viajero comenzó a quejarse por algo que no había ocurrido como deseaba.

La mujer miraba fijamente el árbol de Navidad que adornaba el restaurante. El viajero se dio cuenta de que a ella ya no le interesaba la conversación, y cambió de tema:

- Bonita la iluminación de este árbol - dijo.

- Es verdad - respondió la mujer -. Pero si te fijas bien, en medio de esas decenas de bombillas hay una que está fundida. Me parece que, en vez de ver el año como decenas de bendiciones que brillaron, te estás fijando en la única bombilla que no iluminó nada.

Paulo Coelho

domingo, 26 de agosto de 2012

Aprender a ver el vaso medio lleno

Muchas personas creen que el optimismo se lleva en los genes, pero es falso. Aprender a ver lo positivo de todo no es tan difícil. Es la habilidad que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo, poniendo énfasis en lo positivo y confiando en nuestras capacidades y posibilidades.
 
Flexibilidad en la interpretación. La realidad está ahí, pero podemos interpretarla de muchas maneras. No se trata de inconsciencia y obviar lo negativo, sino de centrarnos en lo positivo. De cada situación que vivimos obtenemos la experiencia para poder enfrentarnos a nuevos retos. El cambio no es fácil, pero es sinónimo de evolución.
 
Buenas relaciones interpresonales. Tener apoyo, sentirse querido y valorado es un colchón de seguridad. Toda desavenencia se supera mejor rodeado de los tuyos.
 
Plantearse objetivos. Los retos son un incentivo para continuar. Nos dan la fuerza e ilusión necesarias en los malos momentos.
 
Ver el vaso medio vacío o medio lleno solo está en ti. Es el primer paso y el más difícil, pero así controlarás tu vida y serás más optimista.
 
"El optimista siempre tiene un proyecto; el pesimista, una excusa."

viernes, 24 de agosto de 2012

Preocupación

Dice el maestro:
 
Reflexionad sobre cómo ciertas palabras fueron construidas para mostrar claramente lo que quieren decir.
 
Tomemos la palabra "preocupación", y dividámosla en dos: pre y ocupación. Significa ocuparse de algo antes de que ocurra.
 
¿Quién, en todo este universo, puede tener el don de ocuparse de algo que todavía no ha ocurrido?
 
Nuna te preocupes. Estáte atento a tu destino y a tu camino. Aprende todo lo que necesites aprender para manejar bien la espada de la luz que te fue confiada. Reflexiona sobre cómo luchan tus amigos, tus maestros y tus enemigos. Practica bastante, pero no cometas el peor de los errores: creer que sabes cuál es el golpe que tu adversario va a dar.
 
Paulo Coelho

miércoles, 22 de agosto de 2012

La plantación de semillas

Piense un momento en una tomatera. Una planta sana puede cargar más de un centenar de tomates. Para conseguir una planta así es necesario empezar por una semilla seca, que no separece en nada a una tomatera, ni sabe seguramente a tomate, y que si usted no la conociera, ni siquiera creería que puede convertirse en una planta de tomate.

Sin embargo, supongamos que planta la semilla en un poco de tierra buena, empieza a regarla y deja que le dé el sol. Cuando aparece el primer tallito, usted no le da un pisotón, diciendo que eso no es una tomatera; más bien lo mira y se alegra. "¡Qué bien, ya está saliendo!", dice, y lo mira crecer con deleite.

En su momento, si sigue regándola, cuida de que no le falte sol y le quita las malezas, la plantita llegará a convertirse en una tomatera con más de un centenar de espléndidos  tomates. Y todo empezó con una semillita.

Lo mismo pasa cuando usted quiere crearse una experiancia nueva. La tierra es la parte subconsciente de su mente. La afirmación nueva es la semilla. La nueva experiencia está, en su totalidad, en la semillita. Usted la riega con afirmaciones, deja que se bañe en el sol de sus pensamientos positivos, limpia de malezas el jardín arrancando las ideas negativas que se le ocurren. Y cuando ve por primera vez una mínima prueba de que algo está creciendo, no la pisotea, quejándose de que eso no es bastante, sino que la mira y exclama jubilosamente: "¡Oh, qué bien! Ya está saliendo. ¡Esto funciona!". Y sigue observando cómo crece, para convertirse en la manifestación de su deseo.

Louise Hay, Usted puede sanar su vida