viernes, 14 de abril de 2017

Nuestro miedo más profundo

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es el hecho de que somos poderosos más allá de toda medida.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos atemoriza.
 
Nos preguntamos:
¿Quién soy yo para ser brillante, elegante, talentoso, extraordinario?
Pero, en realidad, ¿quién eres tú para no ser así?
De hecho, eres hijo de un Dios.
 
Tu pequeñez no le sirve al mundo.
Desmerecerse para que los demás no se sientan inseguros a tu lado en nada tiene que ver con la Iluminación.
Todos estamos hechos para brillar, como brillan los niños.
Nacemos para manifestar la gloria del Dios que está en nuestro interior.
Y no es que esté solamente en algunos, está en todos nosotros.
 
Cuando permitimos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos a otros permiso para que brillen también.
 
En la medida en que nos liberemos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.
 
Marianne Williamson

martes, 28 de marzo de 2017

Mantengamos la llama viva

"Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones con sus amigos, sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades.
 
Después de algunas semanas, una noche muy fría el líder de aquel grupo decidió visitarlo.
 
Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida al líder. Se hizo un gran silencio.
 
Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban en la chimenea. 
 
Al cabo de algunos minutos el líder, sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas. Volvió entonces a sentarse.
 
El anfitrión prestaba atención a todo, fascinado pero inquieto. Al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente.
 
En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. 
 
Muy pocas palabras habían sido dichas desde el saludo.
 
El líder, antes de prepararse para salir, con las tenazas regresó el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. De inmediato, la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo.
 
Cuando el dirigente alcanzó la puerta para irse, el anfitrión le dijo: Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo. 
 
Buenas noches..."
 
 
¿Por qué se extinguen los grupos,las comunidades...?
Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y calor al resto.
 
A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama.
 
Es bueno recordarles que todos somos responsables por mantener encendida la llama de cada uno y debemos promover la unión entre todos para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero.
 
Mantengamos la llama viva.

viernes, 24 de marzo de 2017

Las mayores riquezas

¿Dónde crees que están las mayores riquezas del mundo?
 
Las mayores riquezas no están en la profundidad de las minas de oro, ni en las minas de diamantes, ni en los profundos pozos de petróleo. Probablemente, el lugar más rico del mundo es el cementerio, ya que allí yacen las más asombrosas ideas que jamás hemos visto. Sueños e ilusiones de valor incalculable, proyectos que yacen enterrados en silencio, cubiertos por una enorme capa de miedos y dudas. Aspiraciones que murieron por la falta de confianza y fe de aquellos mismos que las tenían.
 
Donde tus sueños te lleven, Javier Iriondo

domingo, 19 de marzo de 2017

Encima de un clavo

Recuerdo una vieja historia de un amigo que fue a visitar a un cliente. Nada más entrar por la puerta de la empresa se topó con un perro que estaba tumbado en el suelo. No paraba de hacer extraños gemidos. Parecía que estaba enfermo, como si estuviese protestando por algo, y se revolvía y aullaba. Pero no se movía del sitio.
 
Al encontrarse con el cliente, mi amigo le preguntó qué le pasaba al perro. Éste le respondió que nada, que simplemente se había tumbado encima de un clavo.
 
"Entonces, ¿por qué no se mueve?", se extrañó mi amigo.
 
"Porque parece que todavía no le duele bastante", fue la respuesta.


¿Cuántas veces estamos tumbados encima de ese clavo y nos pasamos el día quejándonos? Y, sin embargo, no somos capaces de tomar una decisión y levantarnos.

¿Tienes motivos para levantarte, para tomar una la decisión de realmente dar un gran cambio, o aún estás cómodo en la incomodidad?

Donde tus sueños te lleven, Javier Iriondo

domingo, 12 de febrero de 2017

Aprender a andar ligeros

Cuentan que un turista en Israel quiso conocer al célebre rabino Hiel el Sabio. Cuando entró en su casa, le sorprendió ver que ésta consistía en una sola estancia llena de libros y un único taburete donde sentarse. El turista preguntó:

- Pero, Rabí, ¿dónde están sus muebles?
- ¿Y dónde están los tuyos? - replicó el sabio.
- Pero yo estoy aquí de paso...
- ¿Y cómo piensas que estoy yo? - concluyó el Rabí.

domingo, 5 de febrero de 2017

Sal y luz

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos".

Mt 5, 13-16  
 
Orar con el Evangelio:
 
Algunos quieren ser estrellas de Hollywood o del deporte espectáculo y dejar a todo el mundo deslumbrado. Brillan un momento y se apagan para siempre.
 
Es mejor ser una luz que ilumina la estancia, un faro para los marinos, un campanario para los viajeros. No deslumbran, sino que orientan y regalan a los demás su luz para que puedan seguir su camino.
 
Tú, Señor Jesús, me envías a ser luz y sal como un servicio para el bien de la humanidad.
 
Líbrame de la vanidad, del orgullo de creerme mejor que los demás: es tu evangelio lo que he de mostrar y no mis presuntas cualidades.
 
Líbrame también de la pereza, de la vergüenza y de la timidez: no tengo derecho a quedarme para mí lo que tú quieres que sea para todos.
 
Y líbrame de los prejuicios y del puritanismo: que, como la sal, esté siempre dispuesto a tratar con todos para que a todos pueda llegar tu mensaje.


 
 

sábado, 26 de marzo de 2016

Sábado de espera

Escucha, tú, que tienes sed, ven a por agua. ¿Qué te falta? ¿Cariño? ¿Sentido? ¿Motivos? Ven. ¿De qué tienes hambre? ¿De esperanza, de verdad, de encuentro? Ven y aliméntate de mi palabra y mi promesa. Come sin pagar el trigo y el vino, la vida y la fe. ¿Por qué gastas tu vida, tu ilusión y tus fuerzas en batallas vacías? Escúchame con atención, y vivirás. Sellaré contigo una alianza perpetua, una promesa que se extiende de generación en generación.
 
Búscame, aunque no me encuentres.
Búscame, que estoy cerca.
Abandona otros caminos, para recorrer mis senderos. Y yo estaré contigo.
 
Mis planes no son tus planes. Mis proyectos no son tus proyectos, mis caminos no son tus caminos. Pero mi amor eres tú. Ese, el amor, es mi plan, mi proyecto y mi camino.
Mi palabra es como lluvia que baja y empapa la tierra. La hace fecunda. Le da vida. Tú eres esa tierra. Y tu fruto será alimento de tantos. Abraza mi palabra, y todo estará bien.

Adaptación de Is 55, 1-11 por rezandovoy
 
 
Jesús permite que el mal se ensañe con Él y lo carga sobre sí para vencerlo. Su pasión no es un accidente; su muerte - esa muerte - estaba "escrita". En verdad, no encontramos muchas explicaciones. Se trata de un misterio desconcertante, el misterio de la gran humildad de Dios: "Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito" (Jn 3, 16). Pensemos mucho en el dolor de Jesús y digámonos a nosotros mismos: esto es por mí. Incluso si yo hubiese sido la única persona en el mundo, Él lo habría hecho. Lo hizo por mí. Besemos el crucifijo y digamos: por mí, gracias Jesús, por mí. Cuando todo parece perdido, cuando ya no queda nadie porque herirán "al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño" (Mt 26, 31), es entonces cuando Dios interviene con el poder de la resurrección. La resurrección de Jesús no es el final feliz de un hermoso cuento, no es el happy end de una película, sino la intervención de Dios Padre allí donde se rompe la esperanza humana. En el momento en que todo parece perdido, en el momento del dolor, en el que muchas personas sienten la necesidad de bajar de la cruz, es el momento más cercano a la resurrección. La noche se hace más oscura precisamente antes de que comience la luz. En el momento más oscuro interviene Dios y resucita.
 
Papa Francisco
 
 
Cristo Jesús, en este día de sepulcro, aún quedan ecos de la tarde cruenta del viernes, queda sin respuesta tu grito desgarrador - Dios mío, ¿por qué me has abandonado? -, queda la esperanza. Mañana al alba, verás y veremos, que el Padre nunca te ha abandonado, y veremos que tu muerte se convierte en fuente de vida para ti y para el mundo. Me quedo con tu madre, que desde la cruz me diste a mí como Madre: a pesar de haber visto a un Dios que ha muerto, al principal apóstol que te negó, y al último apóstol que te vendió, María espera, y yo con ella. ¡Hoy es el Día de la Esperanza misericordiosa!