domingo, 25 de agosto de 2013

Las fallas

Las fiestas de Valencia, en España, tienen un curioso ritual, cuyo origen está en la antigua comunidad de los carpinteros.
 
Durante todo el año, artesanos y artistas construyen gigantescas esculturas de madera.
 
En la semana de fiestas, las plantan en el centro de la ciudad. La gente pasa, comenta, se deslumbra y se conmueve ante tanta creatividad. Entonces, el día de San José, todas estas obras de arte, excepto una, son quemadas en una gigantesca hoguera, ante millares de curiosos.
 
- ¿Por qué tanto trabajo en vano? - preguntó una inglesa, mientras las inmensas llamas subían al cielo.
 
- Usted también morirá algún día -  respondió una española -. ¿Se le ha ocurrido a usted que en ese momento un ángel le preguntara a Dios: "¿por qué tanto trabajo en vano?".

lunes, 1 de abril de 2013

sábado, 5 de enero de 2013

El cuarto rey mago

Buscaglia cuenta la historia del cuarto rey mago, que también vio la estrella brillar sobre Belén, pero que siempre llegaba con retraso a los lugares en los que Jesús podría estar, porque pobres y miserables pedían su ayuda.
 
Después de treinta años siguiendo los pasos de Jesús por Egipto, Galilea, Betania, el rey mago llega a Jerusalén; es demasiado tarde, el niño ya se ha transformado en un hombre y lo van a crucificar ese mismo día. El rey había comprado perlas para Cristo, pero tuvo que venderlas casi todas para ayudar a la gente con la que se cruzó en el camino. Sólo quedó una perla, y el Salvador ya había muerto.
 
- Fallé en la misión de mi vida - piensa el rey mago.
 
En ese momento, escucha una voz:
 
- Al contrario de lo que piensas, me has encontrado durante toda tu vida. Estaba desnudo, y me vestiste. Tuve hambre, y me diste de comer. Estaba preso, y me visitaste. Estaba en todos los pobres de tu camino. Muchas gracias por tantos regalos de amor.
 
 
Paulo Coelho

jueves, 6 de diciembre de 2012

Todos somos iguales

Había un rey en España que estaba muy orgulloso de su lenguaje, y que era conocido por su crueldad con los más débiles. Una vez, caminaba con su comitiva por un campo de Aragón donde, años antes, había perdido a su padre en una batalla. Allí encontró a un hombre santo removiendo una enorme pila de huesos.

- ¿Qué haces ahí? - preguntó el rey.

- Honrada sea vuestra majestad - dijo el hombre santo -. Cuando supe que el rey de España iba a pasar por aquí, decidí recoger los huesos de vuestro padre fallecido para entregároslos. Sin embargo, por más que busco, no consigo encontrarlos: son iguales que los huesos de los campesinos, de los pobres, de los mendigos y de los esclavos.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Ludwig van Beethoven

El gran genio de la música Ludwig van Beethoven se permitió el lujo de escribir al príncipe Lichnowsky:

"Vuestra alteza es príncipe por azar y nacimiento; lo que yo soy, lo soy por mí mismo. Príncipes hay y habrá miles; Beethoven, sólo hay uno."

domingo, 11 de noviembre de 2012

Las manos de Dios

Maestro y discípulo caminan por los desiertos de Arabia. El maestro aprovecha cada momento del viaje para instruir al discípulo sobre la fe.

- Confía tus cosas a Dios; - dice él - Dios jamás abandona a sus hijos.

De noche, al acampar, el maestro pide al discípulo que ate los caballos a una roca cercana. Él va hasta la roca, pero recuerda las enseñanzas del maestro: "Me está poniendo a prueba - piensa -. Debo confiar los caballos a Dios". Y deja los caballos sueltos. Por la mañana, el discípulo descubre que los animales han huido. Enfadado, busca al maestro.

- No sabes nada sobre Dios - protesta -. Le encomendé a Él el cuidado de los caballos. Y los animales no están allí.

- Dios quería cuidar de los caballos - responde el maestro -. Pero, en aquel momento, necesitaba tus manos para atarlos.

Paulo Coelho

domingo, 4 de noviembre de 2012

Incultura musical

Los exámenes escolares de música son una fuente inagotable de disparates. Aunque a menudo nos hagan sonreír, la situación es preocupante dado que la incultura musical es en ellos tan palpable como una lamentable muestra del desconocimiento generalizado que sobre música existe en España, un país en el que no saber quien fue el autor de La Celestina o quien pintó el Guernika constituyen lagunas imperdonables pero ignorar la significación histórico - artística de Schönberg o no saber quién compuso La flauta mágica son faltas menores achacables a que al interesado "no le gusta la música". Como si la cultura fuera una cuestión de gusto... Si usted no sabe resolver una raíz cuadrada no se preocupe, lo que pasa es que a usted no le gustan las matemáticas... Una barbaridad, ¿no?; pues bien, en música es así. ¡Qué le vamos a hacer! Ojalá las autoridades comprendan de una vez que la música es cultura y de este modo barbaridades como las que leemos o escuchamos sean simplemente algo que nos haga sonreír y que no nos deprima.

Lawrence Lindt, Historias de la historia de la música